Real de Catorce, Parte 2 [2009]

El próximo año decidimos viajar la noche anterior para poder disfrutar un día entero en el pueblo.

Esta vez viene mi hijo Benjamín y también David O, Ann A, Anthony y Hilde B, Larry, y mi amiga y anfitriona de casa Mary Malacara.

Me estaciono al lado de un edificio, tan cerca como los nativos: sin un centímetro extra para tocar la pared.

Las calles – las llamamos caminos desde ahora, ¿no? – tirados de escombros, piedras y montones de tierra o un burro atado enfrente de la puerta de una casita.

Encontramos el hotel y detrás del mostrador de la recepción veo retratos enmarcados de una cantidad de estrellas, directores y productores de Hollywood. Obviamente este escape a otro siglo no es tanto como secreto que habíamos pensado. Aunque el estilo del hotel queda con la atmósfera de un pueblo antiguo, no es tan rústico como el túnel, gracias a Dios.

Antes de acostarnos por la noche hay tiempo dar un paseo por la “Plaza Mayor”, pasar por unas tiendas y un supermercado y hasta comprar gorras y guantes al estilo andino o nepalesas en mi opinión. Empezamos a sentir la atmósfera mejor – increíblemente tranquila.

Para no gastar tanto dinero, compartimos un cuarto con 2 camas dobles: Ana, Mary, yo y mi hijo Benja de 16 años. Como hombre normal no quiere dormir con su mamá tan cerca y se acomoda en un sillón con una manta. Se enfría tanto por la noche que de repente se levanta y sin vergüenza se mete en la cama conmigo, enterrada con mis 25+ centímetros de manta. Como tortugas sólo sacamos la nariz para respirar de vez en cuando.

Por la mañana el aire es tan claro y refrescante. Se ve el sol en la cima del cerro tras el valle cerca mientras el pueblo está en sombra. La noche anterior yo decido no bañarme porque hace frío – ahora no puedo adivinar porque pensaba que haría más calor por la mañana, pero es necesario entrar la ducha, que de repente descubro que no hay agua caliente. Yo dejo correr el agua, rezando que se caliente con los minutos, pero no tengo suerte: me ducho con agua fría en un baño con azulejos fríos con una temperatura de probablemente 2-5 grados Celsius. Estoy totalmente despierto.

Es similar a una mañana al acampar – poco a poco la gente empieza a salir de sus casas, a vender chocolate caliente en la plaza (sin duda es como medicina para los turistas tontos que se bañan por la mañana), a abrir las tiendas…todo lentamente, con calma y sin prisa. Dando un paseo por las calles tan temprano, observando a los residentes que empiecen uno por uno su día, me da calma. No hay prisa en la vida aquí: ¿por qué me preocupo de los detalles de la vida afuera? Tengo una perspectiva bonita, me estoy cambiando.

Todo el día no hay prisa. Nadie es flojo, están trabajando, sirviendo comida, guiando a los turistas, dando masajes en una plaza, vendiendo artesanía en todas partes, pero no hay prisa: hay tiempo. Me siento visitante en un drama como los Festivales de Renacimiento en Estados Unidos, o Mountain Village 1890 o el Ozark Mountain Folk Center en Arkansas donde la gente lleva disfraces de la época y actúan como si fuera viviendo en aquellos entonces. Pero aquí vive la gente así, no actúa nadie. Es más moderno que el siglo XVI, pero no tanto.

Hay hippies, indios y muchos turistas de todas partes, y no solamente de México. El tipo de turista que visita el lugar tampoco está apresurado como el mundo moderno. Posiblemente se cambie al pasar por el túnel antiguo. En la esquina hay un burrito típico atado a un palo. Si fuera un caballo mesteño y grande, hubiera esperado que saliera John Wayne de la puerta – pero tampoco es suficientemente alto el portón para el hombre vaquero.

Lo que les interesa más a mis hijos, es la oportunidad de un paseo a caballo. Aunque no hay árboles o posiblemente porque no hay árboles, las escenas que se pueden ver en el sendero son impresionantes. Hay pozos, nopales, arbustos y cuevas chiquitas. Puedo imaginar la historia, los españoles dirigiendo la excavación de oro, plata, o lo que sea hacia los trenes en la estación Real de Catorce hacia los barcos rumbo a España y el Rey.

Llegamos a unas ruinas lejanas y arriba del pueblo. Nos dicen que los pozos tienen un depósito para guardar la dinamita fuera del pueblo. Nos damos cuenta que todo queda más lejos que parece – hay un grupo a caballo tras un vallecito, pero parecen tan chiquititos como hormigas por la distancia. Nos paramos y caminamos por unas ruinas y pasamos por una cueva que por dentro en una parte no podemos ver por la oscuridad y tenemos que tomar la mano formando un tren para no perdernos ni caernos. ¡Emocionante! En los Estados Unidos no podemos visitar lugares así porque los guías tendrían que temer demandas; así es la vida en EUA, no se puede aceptar la responsabilidad de sus propias acciones ni aceptar que pasan accidentes. Como resultado, restricciones, reglas, estrés.

Después del tour a caballo [el mío se llama Mariposa y por pelear con el de Dave le renombra Mariposa Traicionera], Ben, Rory y Courtney quieren hacer otro paseo y porque ya he sufrido suficiente y estoy sorprendida que no me he caído como en Costa Rica, me quedo con Mary. Quiero descansar e investigar lo que me ofrece “Real.” Comemos en un restaurante simple con comida tradicional y Mary me introduce el pozole.

En la plaza hay un jipi que da masajes de 15 minutos en una silla apropiada como en mi mundo. Me duele todo el cuerpo desde el pelo hasta las uñas de pies y en aquellos entonces batallaba mucho con la espalda hasta no poder ni caminar de vez en cuando. Después del masaje mágico, me siento curada y llena de energía. Me dice después el masajista que ando con mucho estrés, imagínese, y que debo tener un masaje cada día. Pues, como dice Tevia en Fiddler on the Roof acerca de hacerse rico, “I would agree if they would agree”, “Estaría de acuerdo si ellos estarían de acuerdo”; pero tristemente cuesta demasiado, aún aquí en este pueblecito, y todavía no los recibo diariamente y ando con mi estrés.

Al salir de Real de Catorce por segunda vez, tan tarde como posible, saco una foto en el túnel de una de las capillas.

Ofrezco una oración por la bendición de la oportunidad del viaje y también por la resistencia del túnel tras los años. Me transporta al mundo moderno de nuevo y estoy un poco triste por las preocupaciones que me esperan.

Real de Catorce, Parte 1 [2008]

Este pueblo se encuentra escondido en las montañas del estado mexicano de San Luis Potosí. Al salir de la carretera, empieza un viaje al siglo XVI por una calle de piedras como los romanos en España. Se espanta al principio pero si se maneja rápido, mejor para mí, el coche no vibra tanto.

Se acerca las montañas lentamente presuntamente para aclarar la mente de nuestro mundo moderno. Cuando se sube la montaña pasando, lentamente, unas cabras por aquí, unas casitas por acá, hay acantilados más y más escarpados sin ninguna barrera como protección. La persona que maneja no debe ser la persona que saca fotos – una sugerencia gratis – porque tiene las vidas de los pasajeros en sus propias manos.

Por fin se llega a la cima. Hay varias tienditas viejas con lo necesario: comida, bebidas, collares de los santos…enfrente de la entrada de un túnel. Parece igual que los que se ve en los Estados Unidos o España. Los grupos en coches o autobuses se estacionan para un descanso, una merienda, el baño y para sacar fotos enfrente del túnel.

Cada vehículo paga una entrada para pasar como si fuera una montaña rusa en la feria: un viaje al siglo XVI cuando reinaba el Virrey de Nueva España. Adentro se da cuenta pronto que no es igual que los túneles modernos que se acostumbra más allá. Es rústico con lámparas y bombillas colgadas, con paredes de tierra como en las minas o las cuevas y cavernas que visitamos en Arkansas (Blanchard Springs). Cada rato se ve un espacio al lado (¿para parar un rato?), o un altar a un santo…o posiblemente para honrar a un muerto, ¿de cuando se construyó el túnel o, por Dios, un día normal dentro de la tumba? Quién sabe…

Es increíblemente largo, más que una milla, y aunque no sufre alguien de claustrofobia, se puede sentir un poco cuando a cada curva no se ve la luz del día que se espera.

Por fin sale el vehículo moderno, pero jamás en su propio mundo. Me ha llevado a otro, lo antiguo, casi como en el cuento de Horacio Quiroga, La noche boca arriba; ojalá no me persigan unos aztecas. En este mundo el coche es ajeno, extraterrestre; no parece espacio para manejar ni doblar. Abajo a la izquierda hay callecitas casi más como una cerca para caballos y vagones, pero sumamente empinado y estoy segura que mi adorable, querida Pontiac Montana (irónico, ¿no?), no puede bajarla ni subirla sin resbalar.

He visitado Real dos veces. La primera vez con mi hijo Samuel. Basada en la descripción del lugar antes de ir, me deleitaba explicarle a Samuel que por fin no tendría otro remedio que comer algo auténtico, por fin, en vez de salchichas, quesadillas y otras comidas más americanas. La mamá de casa con la cual vivíamos, mi amiga Mary, simplemente quería que comiera porque era un joven de 12 años y nunca le esforzaba probar nada nuevo.

Cuando llegamos nos separamos y Sam se fue con Rory McW y su hijo Colby para un paseo a caballo. Aparentemente después de su viaje, en este pueblo escondido del siglo XVI, ¡Colby y Sam encontraron una tienda con hamburguesas con queso, papas fritas y pizza! Ya tenían mucha hambre pero Sam guardó una de sus 2 hamburguesas hasta estar enfrente de su mamá para comerla con ganas y ruidos de satisfacción como si fuera la mejor que jamás había saboreado en su larga vida.

Punto, Samuel.

March Madness o Copa Mundial

Para los aficionados de baloncesto, March Madness es equivalente a la Copa Mundial de los Estados Unidos. Especialmente el primer jueves y viernes del torneo cuando se juega 32 partidos: evitamos trabajar, los quehaceres y cualquier otra cosa. Nos sentamos pegados al televisor con nuestra quiniela gritando ansiosamente a un equipo, de vez en cuando algunos que jamás hemos visto en la vida. Olemos la competencia. Tantos partidos que nos frustramos de no poder verlos todos.

Alguna gente solamente con una quiniela llenada hasta el campeón, otra gente con competencias donde sea necesario incluir quiniela cada ronda y otra gente participando en los dos ¡para doble la competencia!

No es por nada que se llama March Madness el Camino Hacia los Cuatro Finalistas: nos vuelven locos con cada partido más cuando un equipo peor posicionado vence a uno en mejor posición. También nos volvemos locos cuando nuestros equipos favoritos ganan o pierden.

Las discusiones empiezan el domingo con el programa del sorteo en la televisión: ¿Por qué invitaron a este equipo y no a ese? No creo que merezca esa posición aquel equipo sino el otro. La “conferencia” SEC es más fuerte que la del Big 10.

Al fin y al cabo March Madness representa las mejores dos semanas de baloncesto en el mundo. No se puede comparar con el torneo del NBA porque el suyo dura más de un mes y cada ronda se gana con un mini-torneo entre 2 equipos para ganar 3 de 5 partidos. Al nivel universitario del NCAA, es “ganar o salir.” Cada noche hay lágrimas, de alegría o tristeza. Con cada derrota, es el último partido en la vida de alguien que nunca pasará a ser profesional, pero ha dedicado su vida al deporte, no solamente por los 4 años de la universidad, pero muchas veces desde su niñez. Otros lloran por haber ganado en el último segundito en un partido que nunca en la vida debieron de haber ganado [NC State vs. Houston en 1983; Villanova en 1985].

Me alegra simplemente pensar en el torneo más interesante en el mundo. No existe nada similar.

Aquí estamos. ¡Empieza hoy! Tengo mis “brackets” (y planes para mis clases por la tarde que me permiten prestar atención a la locura – soy maestra). ¡En sus marcas, listos, ya!

¡Somos abuelos!

Como cuando fui madre por primera vez, me siento como si fuera la primera persona en el mundo pasar la experiencia y que cuando las demás “abuelas” me dicen con orgullo y perspectiva que tan maravilloso es, no quiero oírlo. NO es posible que su situación pueda ser similar. Soy única y especial, ¿no?

Mi hijo y mi nuera son creativos y volaron de Florida en secreto para sorprendernos con las buenas noticias. Los viernes siempre celebramos “La Noche de Pizza” en nuestra familia y tocaron a la puerta listos con las cajas para la familia. Nos dijo, “La caja por arriba es para ti y papá, mamá.”Pues, ok, y seguimos hablando y visitando. “En serio, necesitan ver la pizza que elegimos.” Mi esposo y yo abrimos la caja y..¡no era una pizza! Adentro habían puesto las fotos de su ultrasonido y escribieron “Razón #24” refiriéndose a una broma que empezaron durante la Navidad: razones que Alfredo y yo debemos mudarnos a la Florida.

Gritamos, saltamos y reímos pero no lloramos. Fue puro alegría para nosotros. Mi hijo mayor y su esposa son perfectos (pues, tanto que puedan ser como humanos); planean por todo y trabajan como equipo. Están listos para el camino como padres.

La duda es: ¿estoy lista para ser abuelita? Lo más importante es mi nombre: Mimi, Mama Rains, Grandma Rains, Abuelita, Ita, La Mejor, Bonita, Vieja. Ni idea. La realidad es que ya sabemos que el nieto mayor siempre elige el nombre para los abuelos. En mi caso, este mismo hijo mío, Julius, nombró a mi mamá “Bana.” Siempre les ofrecía bananas y él decía bana y de repente se le refería a ella como “Bana.” Así se llama y nadie hubiera elegido este nombre que ni es una palabra en inglés o español; pero es precioso y a ella le encanta porque es un nombre especial y único para ella como abuelita.

¿Cómo me llamará? No importa tanto para mí porque será mi nieto/a especial. La única decisión ahora es, ¿nos quedamos aquí o nos mudamos a la Florida?

Green Book: Reflexiones

Mi esposo y yo acabamos de ver la película Green Book y nos indució una discusión en el coche al salir. La película se trata de un famoso pianista negro, Dr. Don Shirley, que vive en Nueva York, 1962. Él quiere hacer un tour por el sur y necesita un chofer que también sirva como guardaespaldas. Entra Tony The Lip famoso por ser guardaespalda en un club neoyorquino. Es italiano en todos los aspectos, especialmente su familia. La película nos muestra su viaje y los cambios de los dos hombres con el paso del tiempo

Cuando era niña, vivía en un pueblo que se llamaba Mountain Home. No había problemas entre las razas porque toda la gente era blanca. Aunque mis abuelos paternos eran racistas, sólo podían demostrarlo al ver la televisión. Yo no pensaba en los problemas que sufría mi país en los 60.

A los quince años, en 1982, mi familia se mudó a Amarillo, Texas. Yo jugaba baloncesto y como parte del Booster Club, mis papás y yo salimos un sábado para marcar los jardines de las casas de mis compañeras de equipo con una gigante letra “T” de madera, pintada con los colores de Tascosa High School. Al cruzar Amarillo Boulevard hacia el norte, llegamos a los barrios de la comunidad negra. Amarillo era muy dividido. Había cuatro preparatorias con sus vecindarios categorizados por razas y dinero.

Al salir de este vecindario, nos fijamos en un edificio que parecía una escuela u otro tipo de campo. Hicimos preguntas y supimos que era Carver High School, una preparatoria solamente para negros que fue cerrada en 1972. ¡Imagínate! Sólo 10 años antes. Todavía hablaban del sistema de autobuses para distribuir a los negros entre todas las escuelas integradas. Para mí, no había una estigma al andar en autobús porque en Mtn. Home todos usábamos los autobuses escolares.

La mitad de mi equipo de básquetbol eran negros y no noté ningún problema. Las consideraba mis amigas y supongo que ellas también. Aún así, ellas nunca vinieron a mi casa y nunca fuimos juntas al cine o a cenar los fines de semana. Vivíamos en nuestros propios mundos.

Mi esposo Alfredo vivía de niño en el campo al norte de Morrilton, Arkansas en una comunidad que se llamaba Cleveland, cerca de Hattieville y St. Vincent. Su familia vivía en el bosque en un camino de terracería que fue parte de una serie de calles por allá. Él nació en 1966 y asistió a una escuela segregada para los negros hasta el grado dos. Era un edificio para todos los grados y edades. Cuando los integraron, los mandaron a la escuela Wonderview y así fue. Él no recuerda problemas ni disturbios. Mi suegro fue miembro del consejo escolar y mi suegra ayudó con las competencias y organización de 4-H. Eran involucrados en la comunidad mezclada. Además de participar en 4-H, mi esposo jugaba baloncesto y estaban amigos que eran blancos y negros. Todos los hombres Rainey jugaban baloncesto en su tiempo libre y en la escuela.

Fred se sorprendió en la universidad al estudiar que él mismo vivía la historia del movimiento de los Derechos Civiles y más que nada que sus papás lo vivieron en serio. Mi esposo es el octavo hijo y empezó a pensar en sus hermanos mayores. ¿Adónde asistieron a la escuela ellos? ¿Cuáles ya se habían graduado de la preparatoria antes de la integración? ¿Cuáles se graduaron de Wonderview? ¿Tenían dificultades?

No hace tanto de esto. Pensamos muchas veces que algo escrito en libros ya terminó. Esta época aún no ha finalizado en nuestro país. El capítulo de racismo, prejuicios y las leyes sigue abierto. Las muertes de Martin Luther King Junior, el Presidente John F. Kennedy y de su hermanito Robert F. Kennedy, todas en menos de una década, demuestran que hay poderes que no dejan que haya cambios drásticos al respecto de los derechos humanos. Cien años después de la Guerra Civil, en 1967 con Loving vs. Virginia, se acabaron las leyes estatales en contra del cruce de razas (antimestizaje o miscegenation) que prohibieron que se casaran entre razas. Irónicamente, es el año en que nací yo. Tristemente, las leyes de todos los estados no cambiaron tan rápido: ¡Alabama no eliminó esta ley en su estado hasta el 2000! Ya tenía cuatro hijos y celebraba el décimo aniversario en este año.

¿Qué significa el lema “Make America Great Again.”? ¿A qué época se refiere? La idea de un muro que nos separe del “enemigo” – ¿tenemos enemigos? – como tenían en Berlín es absurda. ¿No celebró todo el mundo cuando por fin destruyeron ese símbolo de separación, de temor, de odio? Ese evento también coincidió con un evento importante en mi vida – Fred y yo nos casamos en 1990 mientras abrían el muro de Berlín. Lo que me molesta más de la situación no es que tiene ideas similares de la era de la Guerra Fría, sino que hay suficiente gente apoyando estas ideas.

Me quedé decepcionada. ¿Quiere mucha gente que regresemos a la época de segregación? ¿Qué eliminamos la oportunidad de mejorar la vida para cierta gente, grupos de gente? ¿Hay tanto racismo? ¿Cómo se puede justificar un muro y leyes en varias áreas de la sociedad sin entender que están basadas en promover y conservar la posición de poder de los súper ricos? No hay justificación a ideas así cuando te recuerdan una película como Green Book que tan profundas eran las actitudes que la mayoría de la gente ni pensaba en lo correcto o incorrecto de la situación.

Creo que no han cambiado mucho las actitudes de la mayoría de la gente que tienen poder, solamente hemos insertado un elemento de vergüenza en estas actitudes para que las escondan en público. Recientemente con los cambios en los poderes políticos se ha renovado una popularidad en profesar y justificar los prejuicios.

Al recordar a Martin Luther King, Jr., podemos reflejar su mensaje y celebrar los cambios, pero no debemos dejar de luchar porque no se ha acabado.

ADVERSITY

Adversity, noun ad-ver-si-ty \ad-vәr-sә-tē\

  1. A state or instance of serious or continued difficulty or misfortune; showing courage in the face of adversity
  2. When anything doesn’t go your way in any sporting event or season; often confused with “normal competition” [Rainey definition]; we overcame adversity because we were down in the first half, but came back to win.

*If you don’t recognize sarcasm in print, this is an example.


Taking Care of Death: Before It Happens

What happens when you enter your 40s, 50s, 60s? We all think about ourselves, yes? Old bones, not as spry as we used to be? Or proud to be active and healthy, despite the large number of your age? Maybe thinking about how great or horrible it is to be an Empty Nester? Probably all of the above in some way or another.

However, something we SHOULD HAVE thought about, talked about, and planned for was how to take care of our parents. I’m wondering how on earth I could have broached the subject when I was younger and obsessed with my own life, my children’s lives, my career, etc. I think that if my parents had been the ones to bring it up, I would have been willing, but yes, it would have been awkward. It is awkward.

Now that my siblings and I are in a position to START a financial discussion with our parents, who are barely in their 80s, and had always focused on us when we were growing up, doing things with and for us, we now find they did not plan well for retirement. We’re lucky to have them around, but we’re pretty late getting in the planning game.

So, if you are 40, 50, or even 30 or 60, take care of it yourself – for yourself – and find these documents online, through work resources maybe, or go to a lawyer (money $$):

  • Power of Attorney – financial
  • Living Will – medical
  • Last Will and Testament

You do have to get them notarized, but that’s way simpler than you may think; we went to the UPS office with my parents! **Note, you need to bring witnesses with you that are NOT in the documentation. We missed that part and the UPS lady went out of the store and found “Chris” to sign for us – she didn’t even know his last name. Crazy!

None of these affect you now (yes, I’m talking about you getting these documents in order for yourself now, not burdening your children or family later – you are now the PARENT, ADULT). They all simply provide your children, spouse, or whomever you choose, the ability and legal right to take care of you if you are unable to do so yourself.

It’s not fatalistic or morbid to take care of things while you can. Imagine your loved ones sitting around powerless and directionless if something should happen to you. Do you want life support or to withdraw everything but pain meds? Who makes that decision? Do you already have funeral arrangements made? A headstone? Do you want to be cremated or buried in a coffin? Who will pay for it? Does Life Insurance? Let your family know!

My husband and I are planning to live at least until 95! However, we are not in control of that outcome. Therefore, we need to make all those decisions, and many others, ourselves. We will find the forms to put it in writing. We will make sure our family is aware and then…live life! Have fun!

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