“The idea of being forgotten is terrifying…”

My mom is a voracious reader and instilled in my siblings and me a love of reading and books – real, physical, books.

A while back she was reading The Library Book, by Susan Orleans, and took some notes on Chapter 8 about our memories, our mothers, and books; these resonated with me.

The author says that she felt that if she wrote down her memories they would be saved, somehow. “The idea of being forgotten is terrifying. I fear not just that I, personally, will be forgotten, but that we are all doomed to be forgotten…” This is definitely an older, or at least more mature, experienced person’s perspective. I am certain I would not have connected with this idea and probably would have thought it morbid, when I was 22 or even 35.

As the mother of 4 grown children and 2 step-children, as well as the proud grandmother of the most impressive, beautiful, funny granddaughter (that’s definitely a new perspective on life), that fear that Susan Orleans mentions is very real, almost tangible.

It starts with this fear of not being recognized – by my nieces and nephews that I don’t see very often, or my sweet, precious granddaughter. I feel very urgent about weird things: “What if she never reads this specific Mother Goose Rhyme?” or “I must sing ___ song to her on my next visit.” Her parents read with her and sing to her – does it really matter what those books or songs are? Well … yes, because they are connected to me, to my mother, to my upbringing, my brother and sister, to my parenthood memories of raising my children.

So I have started feeling the urge to write over the past 5-6 years. The living room, my bedroom, my office room (not-so-endearingly called the junk room), my school bags are all littered with multiple journals filled with random thoughts, ideas for fiction and non-fiction, teaching plans and ideas for writing (there is another area of fear as I reach retirement age – “everyone should know ___ or how will they survive without me?”), and the typical Dear Diary entries about my feelings, my joys and frustrations, my surgeries, my journeys. .

If someone could make heads or tails (tales?) of anything I have in there, it could turn into a mini-library of its own! Therefore, I have these dreams to do that myself – write! Be a writer! It sounds so romantic to take each of those ideas, one day at a time, and develop it into a lovely story, book of vignettes, blog post, children’s book or series, or best-selling novel.

Ms. Orleans says, “Writing a book, just like building a library, is an act of sheer defiance. It is a declaration that you believe in the persistence of memory.” Maybe that’s what Salvador Dalí was telling us in his painting, “The Persistence of Memory,” with the melting clocks? I need to defy time, be more defiant, and write more intentionally.

“In Senegal, the polite expression for saying someone died is to say his/her library has burned … But if you can take something from that internal collection and share it – with one person or with the larger world, on the page or in a story recited, it takes on a life of its own.”

Wow. I can’t stop thinking about that saying.

My sister Kim put it like this: “I think it means that what is important to us, our experiences and times, and all we know, dies with us. And even though we get interested in personal history(ies), when we get older it is because we don’t want people still here to forget our library. … What we won’t forget, and grieve the loss of, is our time and those deeply important experiences with our closest family. Like the snow stories. [family sledding stories] Those hit a nerve with me … they just brought to the surface life as it should be, almost like the Wimpy Kid stories.”

“Our trip in ‘79,” is a phrase that has begun many a tale told to my children – so often it inspires an eye roll followed by, “Yes, we know, mom. You’ve told us that before.” Kim, Bobby (brother), and I merely have to say, “Look at those sheer crags!” and a knowing, loving smile will appear on our faces, and if we’re in the same room, peels of laughter will break out and all three of us know that all’s right with the world again.

I’ve become my mother, for better or worse, and the similarity comes with that instinctive urge to share everything I know, my memories, with those I love because the fear is real.

“The idea of being forgotten is terrifying.”

**All quotes, other than the one at the end by my sister, are from my mother’s notes on the book, The Library Book, by Susan Orleans.

Leer con los hijos: 5 beneficios [2017 dic]

Leer es la actividad más importante que hacemos con nuestros hijos que los impacta ampliamente. Mientras leemos, todas las lecciones de la vida se enseñan y por eso la discusión sobre otras actividades es irrelevante. Leer puede ser el empiezo y la manera obvia o sutil para abordar todos los demás temas. Sin duda, debemos hacer otras cosas con ellos, pero leer es un elemento que no se puede minimizar ni eludir.

#1 – Compañerismo. No importa si tienes un hijo único o varios, un niño o una niña, existe intimidad en compartir experiencias tras leer. Ahora tenemos experiencias, temas y fondos para discutir. Tenemos referencias, ejemplos y perspectivas comunes. Experimentamos con la fantasía y aprendemos a soñar y a tener esperanza.

#2 – Aumentar el vocabulario y desarrollar el alfabetismo. Para tener éxito en la escuela y el resto de la vida, no hay nada mejor que podemos hacer para afectar su éxito en la escuela. Ellos saben más, han visto más (aunque sea tras ilustraciones o fotos), y han tenido más contacto con más ideas, temas, perspectivas. La lectura afectará su nivel de lectura (sin duda), los estudios sociales, las matemáticas, las ciencias, las habilidades con computación, cursos de elección, y todo tipo de éxito en todas las áreas de la vida. Puede hasta influir en la espiritualidad y sistema de creencias porque aunque los iniciamos en su camino, tendrán la habilidad de leer autónomamente y crecer personalmente en este sistema de creencia cuando estén más grandes, si son capaces.

#3 – Desarrollo de los Padres. Sí, todo el mundo puede continuar aprendiendo, madurar y desarrollarse. No se termina en el grado 5, ni en el 10, y mucho menos al graduarse del colegio o la universidad. Continuaremos aprendiendo palabras, sobre culturas, de la gente, sobre materias hasta el día de nuestra muerte . Cuando leemos con nuestros hijos, su inocencia al hacer preguntas, sus perspectivas nos causan pensar profundamente y aprender a expresar de una manera cariñosa sus peticiones sinceras por dirección y entendimiento. No es suficiente decirles, “Simplemente es así.” Nos desafían.

#4 – La Conciencia. Cuando seleccionamos ficción y no ficción apropiada pero estimulante basada en los intereses de los hijos, aprenden más sobre el mundo a su alrededor: las culturas, la historia, maneras de expresarse, perspectivas, valores, creencias, celebraciones. ¿Por qué dijo eso o se portó la niña así? ¿Por qué esta familia celebra así? ¿Por qué celebramos o no celebramos nosotros algo? ¿Cómo es posible que los aviones vuelen? ¿Cómo funciona el aparato digestivo? ¿Por qué creen alguna gente en cosas diferentes? ¿Por qué trataron / tratan alguna gente a otra gente de esta manera? ¿Por qué tengo pecas?

#5 – Curiosidad, Interés. Aunque esto es similar a todo ya mencionado, es importante. Es una gran lección aprender que se puede leer lo que quiera, deja de leer algo que te aburre, etc. Cuando los hijos son más jóvenes es tan importante seguir con sus intereses, pero que hagamos las selecciones o mínimo guiarlos con firmeza para que los libros estén apropiados para el hijo. Tú eres la persona que debe conocer mejor a tu hijo, no son los maestros, los trabajadores de la guardería, ni los abuelos (al menos que tienes el papel doble de padre-abuelo), ni hasta los amigos. Leer te deja conocer profundamente al hijo. Compartir tus intereses y preferencias, sí, sirve, pero leer con los hijos tiene que ver con cultivar SUS intereses y preferencias.

Leer, discutir, reírse, disfrutar. El tiempo con nuestros hijos es precioso y una responsabilidad grave, pero debe ser divertido en vez de un trabajo pesado. Es nuestro trabajo alegre. Quién sabe, posiblemente ellos te conocerán de ti en el proceso también. ¡Anímate!

Why should you maintain your Heritage Language with your children.

Razones para mantener su idioma natal con sus hijos.

Green Book: Reflexiones

Mi esposo y yo acabamos de ver la película Green Book y nos indució una discusión en el coche al salir. La película se trata de un famoso pianista negro, Dr. Don Shirley, que vive en Nueva York, 1962. Él quiere hacer un tour por el sur y necesita un chofer que también sirva como guardaespaldas. Entra Tony The Lip famoso por ser guardaespalda en un club neoyorquino. Es italiano en todos los aspectos, especialmente su familia. La película nos muestra su viaje y los cambios de los dos hombres con el paso del tiempo

Cuando era niña, vivía en un pueblo que se llamaba Mountain Home. No había problemas entre las razas porque toda la gente era blanca. Aunque mis abuelos paternos eran racistas, sólo podían demostrarlo al ver la televisión. Yo no pensaba en los problemas que sufría mi país en los 60.

A los quince años, en 1982, mi familia se mudó a Amarillo, Texas. Yo jugaba baloncesto y como parte del Booster Club, mis papás y yo salimos un sábado para marcar los jardines de las casas de mis compañeras de equipo con una gigante letra “T” de madera, pintada con los colores de Tascosa High School. Al cruzar Amarillo Boulevard hacia el norte, llegamos a los barrios de la comunidad negra. Amarillo era muy dividido. Había cuatro preparatorias con sus vecindarios categorizados por razas y dinero.

Al salir de este vecindario, nos fijamos en un edificio que parecía una escuela u otro tipo de campo. Hicimos preguntas y supimos que era Carver High School, una preparatoria solamente para negros que fue cerrada en 1972. ¡Imagínate! Sólo 10 años antes. Todavía hablaban del sistema de autobuses para distribuir a los negros entre todas las escuelas integradas. Para mí, no había una estigma al andar en autobús porque en Mtn. Home todos usábamos los autobuses escolares.

La mitad de mi equipo de básquetbol eran negros y no noté ningún problema. Las consideraba mis amigas y supongo que ellas también. Aún así, ellas nunca vinieron a mi casa y nunca fuimos juntas al cine o a cenar los fines de semana. Vivíamos en nuestros propios mundos.

Mi esposo Alfredo vivía de niño en el campo al norte de Morrilton, Arkansas en una comunidad que se llamaba Cleveland, cerca de Hattieville y St. Vincent. Su familia vivía en el bosque en un camino de terracería que fue parte de una serie de calles por allá. Él nació en 1966 y asistió a una escuela segregada para los negros hasta el grado dos. Era un edificio para todos los grados y edades. Cuando los integraron, los mandaron a la escuela Wonderview y así fue. Él no recuerda problemas ni disturbios. Mi suegro fue miembro del consejo escolar y mi suegra ayudó con las competencias y organización de 4-H. Eran involucrados en la comunidad mezclada. Además de participar en 4-H, mi esposo jugaba baloncesto y estaban amigos que eran blancos y negros. Todos los hombres Rainey jugaban baloncesto en su tiempo libre y en la escuela.

Fred se sorprendió en la universidad al estudiar que él mismo vivía la historia del movimiento de los Derechos Civiles y más que nada que sus papás lo vivieron en serio. Mi esposo es el octavo hijo y empezó a pensar en sus hermanos mayores. ¿Adónde asistieron a la escuela ellos? ¿Cuáles ya se habían graduado de la preparatoria antes de la integración? ¿Cuáles se graduaron de Wonderview? ¿Tenían dificultades?

No hace tanto de esto. Pensamos muchas veces que algo escrito en libros ya terminó. Esta época aún no ha finalizado en nuestro país. El capítulo de racismo, prejuicios y las leyes sigue abierto. Las muertes de Martin Luther King Junior, el Presidente John F. Kennedy y de su hermanito Robert F. Kennedy, todas en menos de una década, demuestran que hay poderes que no dejan que haya cambios drásticos al respecto de los derechos humanos. Cien años después de la Guerra Civil, en 1967 con Loving vs. Virginia, se acabaron las leyes estatales en contra del cruce de razas (antimestizaje o miscegenation) que prohibieron que se casaran entre razas. Irónicamente, es el año en que nací yo. Tristemente, las leyes de todos los estados no cambiaron tan rápido: ¡Alabama no eliminó esta ley en su estado hasta el 2000! Ya tenía cuatro hijos y celebraba el décimo aniversario en este año.

¿Qué significa el lema “Make America Great Again.”? ¿A qué época se refiere? La idea de un muro que nos separe del “enemigo” – ¿tenemos enemigos? – como tenían en Berlín es absurda. ¿No celebró todo el mundo cuando por fin destruyeron ese símbolo de separación, de temor, de odio? Ese evento también coincidió con un evento importante en mi vida – Fred y yo nos casamos en 1990 mientras abrían el muro de Berlín. Lo que me molesta más de la situación no es que tiene ideas similares de la era de la Guerra Fría, sino que hay suficiente gente apoyando estas ideas.

Me quedé decepcionada. ¿Quiere mucha gente que regresemos a la época de segregación? ¿Qué eliminamos la oportunidad de mejorar la vida para cierta gente, grupos de gente? ¿Hay tanto racismo? ¿Cómo se puede justificar un muro y leyes en varias áreas de la sociedad sin entender que están basadas en promover y conservar la posición de poder de los súper ricos? No hay justificación a ideas así cuando te recuerdan una película como Green Book que tan profundas eran las actitudes que la mayoría de la gente ni pensaba en lo correcto o incorrecto de la situación.

Creo que no han cambiado mucho las actitudes de la mayoría de la gente que tienen poder, solamente hemos insertado un elemento de vergüenza en estas actitudes para que las escondan en público. Recientemente con los cambios en los poderes políticos se ha renovado una popularidad en profesar y justificar los prejuicios.

Al recordar a Martin Luther King, Jr., podemos reflejar su mensaje y celebrar los cambios, pero no debemos dejar de luchar porque no se ha acabado.

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